El objetivo de la cámara

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lunes, 11 de abril de 2011

Pies de barro


El barro me araña los zapatos, e ilogicamente siempre me enfado con él, pero no tiene la culpa de nada. Le toca estar en el lado de lo desagradable, y lleva ese marrón pringoso tintado en tonos viejos y con superficie inestable. Desgarro a la tierra un poco de su alma al salpicar en la zanja de agua los zapatos. La tierra me deja moldear su figura de mil maneras posibles. Y cada huella recordará al secarse la estancia de un caminante más. No es invierno, no es otoño, ni nada que se le parezca es un suelo arcaico venido de lo profundo, extraño y que he encontrado de imprevisto. No es agradable verse sucia de un tono tan pobre, triste y pegajoso. Salto evitando que su boca trague todo el pie, ya es tarde, se ha comido el agua hasta el calcetín.


El pantalón se mancha de pegotes y la expresión del rostro se arruga. Le echo la culpa al barro, y me disculpo a mi misma diciendo que carajo hace allí ese barrizal, en medio de donde estoy yo. Y yo? Que carajo hago andando por encima del agua sino floto?. No medí la profundidad, ni el color de ese micro laguna nacida de ninguna parte. Pensé que era un oasis y me acerque hasta allí con los pies descalzos y abrasada por el sol. Hasta que no nos hundimos no nos damos cuenta de lo mojados y las meteduras de patas que hemos cometido. Ni sol, ni oasis, ni mundo paradisiaco.


No es el barro, ni lo acuoso lo que buscaba pero allí estaba. La mente se encontrata viviendo en otro mundo de secano y mi cuerpo empapado en despiste y agua real que empezaba a escalar por el pantalom. Debería ver más allá de mis narices y dejar de pensar en lo que no llegaran nunca haber mis ojos, o se lo imaginan. El barro solo quería llamar mi atención y despertarme abrazando mi cuerpo con sus manos terrenales. Es infinito su color y podría dejarme atrapar y caer en sus arenas movedizas hacia ese mundo donde encaje mejor las flores de agua.

Armario de historias


Abro mi armario y la oscuridad me da miedo, se oye un vacío caótico que inunda ese espacio donde viven los miedos y los secretos con corbata y falda según la piel del hipócrita que lo abra. Llevan un antifaz y tacones de aguja invisibles y la cara relavada. La puerta es fría y queda entreabierta a la sensaciones. Su profunda cara me dice sin darme explicaciones como les ve el mundo. Para ir de fiesta tengo que estar dentro o fuera para entender lo que no me dejan entender tanta palabrería de fuera de estos muros. Pero metida no soy igual, escucho el tictac del tiempo y tiembla la pared y sus engaños. Me asfixia y me siento sola mirando hacia un universo de luces fundidas y silencio de los corazones rojos y cuerpos ocultos. Antipática se siente la ropa callando y sintiéndose otra.


Cojo lo primero que pillo y me escondo un rato en la guarida de más adentro en busca de los parpadeos que no encontraba, y así poder poner cara de póker en los momentos difíciles y sin respuesta. Aquí con la fogata de mis ojos solo veo que todo está gris y su cielo no cuenta con lluvia, pero resurgen de todas partes las nubes y su mar blanco de lágrimas saladas pintan su interior encharcando los tobillos de quien sujeta sus muros con la espalda. Se ahoga las pisadas sin oxigeno limpio.


Dentro no existe orden, ni razonamientos para saber, porque se anda sin centro de gravedad, ni referente. El mundo gira pausado e incomodo. Dentro no puedo salir sin que alguien me pregunte. Echo de menos mi caminar, tengo ganas de de saltar y de decir la verdad y ser yo en cada momento. Echo de menos las palabras y me da igual quien seas y como seas, pero cogeme de la mano y sal de aqui conmigo y dime la verdad que yo te contaré como he vestido mis mentiras.

Ni fu, ni fa así es el día



Entre tinieblas, sin música, sin aliento, sin fuerzas. Un ojo pegado y el otro mirando hacia adentro, vagueando. Hoy no perdono la siesta. Estoy con la espalda en un cojín y me planteo dejarme caer al suelo. No me planteo nada. Cae la tarde con sus chorrones de calor, estos se pegan a la camiseta que llevo puesta y está empieza a estar empapada. No hay nada que me apetezca mirar. La música de un tío que no recuerdo ni el nombre y no encuentro podría hacer que mejorase este momento. Suenan varios sms al móvil, uno es de una pesada y el otro me felicitan, porque voy a ser rica si solo mando una palabra. A cual más tentador?. Paso de los millones y de contestar a nadie. Y eso que el día empezaba...


El día empiezaba con el sol, y que no se canse de empezar asi, porque entonces estaremos jodidos todos!!. A veces me pongo a pensar como sería la vida sin mí. No me refiero a desaparecer ahora de repente. Más bien, nunca haber aparecido. Me encantaría poder saberlo. Creo que es como echar de menos a nadie. Quien sabe si echo ahora de menos a alguien que conocí y pensó lo mismo que yo y dejo de existir por voluntad propia. La cuestión es que su ausencia me es indiferente y no estoy triste. A quien no conoces no extrañas. Mejor no conocer a nadie. Es una opción dejar de extrañar, de querer y de saber cosas que llenen un mundo para que luego se larguen.


Me molesta todo, hoy la luz, las palabras, he dicho la luz... Creo que cerraré el otro ojo y bajaré las persianas del todo. Crearé mi noche exclusiva y quien sabe, si encuentro al tipo ese podré oír un concierto donde no tenga que presentarme a extraños. Se llamaba?. Buscaré algo que no tenga que ver con nada relacionado con el último año. Que digo!!!, busco un imposible si solo hago que escuchar música. Pienso a veces que hará la gente cuando yo no quiero existir. Mi familia, mis amigos, los pesados de turno y a turnos. Creo que estarán viviendo a tope este momento cuando yo me planteo desvivirlo, o tal vez se esten planteando si cierran un ojo o los dos. Lo mejor ha sido esta mañana. Guardo en la retina lo que me ha deja el espejo del retrovisor y mi curiosidad.


¿Cuántos semáforos tendrá una cuidad?. No es una pregunta con trampa. Yo tampoco lo sé. Hoy tenía dos.

Miro hacia atrás y veo una pareja que atrae mi interés, se les ve hablando. Ella coge una botella de Coca Cola se echa un trago y se la pasa a él. Romántico y me da sed. Que bonito verles repartir babas y momento de calimocho!!. Él apura el culo de la botella. Y la cotilla del espejo retrovisor, sigue fijamente sus movimientos. En ese momento me imagino que él se bajará del coche y echará la botella vacia en el contenedor amarillo. Vale no pense eso!! Pues noooooo!!!. Fue todo muy rápido. La lanzo a los asiento de detrás como si no tuviera importancia ese gesto. Botella reciclada a su manera!! Mejor no saber como tienen la casa esta pareja y menos conocerles... Semáforo verde e impaciencia del tipo. Salgo disparada.


Nuevo semáforo. Es un hombre de unos 30 años y con barba de 3 días. Es bastante atractivo. Me quedo mirándole y se detiene el tiempo, es lo mejor que he visto en todo el día. Hasta que se mete los dedos en la nariz. Hunde el momento mágico y salgo disparada. Ya no recuerdo si estaba verde el semáforo o lo eran sus mocos. Va a ser verdad eso que dicen de la relación tan íntima entre dedo y nariz en los semáforos... Pase de volver a mirar por el retrovisor hasta llegar a mi destino. Cierro fuertemente los ojos, para dejar que me mate el aburrimiento de esta oscura habitación y dejar de existir un rato.

Regálame una sonrisa


La risa de ella de ti y de mí, sabe siempre a poco, sabe escasa. Siento su arritmia cuando la escucho llegar, cuando se va en segundos pierdo algo descosiéndose la alegría. No puedo tenerla toda como quisiera. Es más que un simple ja, ja, ja, es más que la sonoridad lanzada en un momento de cautiverio y su muerte es inexistente, llegando a vagar por ese lado perfecto que dejo vivir en mí. Se pierde en los pasajes que ha construido para ella el sonido. Es irreverente lo que siento cuando se pone a romper el aire y consigue que sea más feliz si se puede, aunque no la siento toda como quisiera. Guardo sus migajas en un cajón de mi cabeza común y diferente. No tiene salida, ni escapatoria aunque la tiente el no, no, no. Si solo fuera una dosis única elegida para ser conservada en el tiempo no la tocaría. Nunca la dejo más de un día sin sentir, más de un día sin saber que ella está por aquí y por allá. Me recoge ella a mí. Eterna, suave y dulce que se fragua en un punto y se despide aparte. Risa que se aliña de sabores agradables, que se sienta en la hierba contemplando el drenaje de un capitolio suburbano. Sale del sol cada mañana y su aroma torrefacto, hace que la huela antes de sentirla. Me la merezco, la siento y me cubre la cara. Es tan cercana y diferente. Me empapa seduciendo y sabiendo repetirse, para duplicarse al máximo pudiendo ser su ja, ja, ja la resonancia magnética que me atrajo de ella, aunque no la siento toda como quisiera.

Haces que mi alma haga de luz


Los brotes se desgarran por dentro de una camisa de fuerza de manera alocada. No les dejan hacer sus travesuras saltando de cama en cama, de árbol en árbol, de libertad en libertad. Asoman su atrevimiento medido en milímetros y piden que mis manos se acerquen mostrando su curiosidad por cada uno de mis dedos. Están cubiertas de mucha impaciencia las palmas y las mantengo entreabiertas para si alguno quiere posarse en ellas.


La fuerza del brazo sujeta su bienvenida. Inocentes se apelotonan con gran vigor y empujan en fila india para buscar la luz que los guíe, creen todos ellos en la eternidad de una estación llamada Vera. Con un poco de astucia tal vez podrán sentir dos cambios en su cuerpo, si no tropiezan por las escaleras conocerán a Toño, viejo truhán que pinta de naranja y amarillo todo a su paso. No conocen el lugar a donde van y se sienten incapaces de pararse excepto para oler a la brisa que los sujeta en el precipicio de lo extraño. La siguen y salen a buscarla asomándose a su ventana. Y gritando al eco su nombre y el eco responde a cada brote con ironía cientos de palabras. Algunos todavía son pequeños y pueden sentir la protección de los otros que han llegado antes. Es casi imposible no dejarlos de mirar y robar su color y mandar al mundo que se acerque a ver lo que esta sucediendo. Crecen y brillan entre las luces de neón apagadas para ser unos de tantos en la pasarela de su momento. Es fácil meter los dedos entre ellos y convertirse en una rama llena de flores frescas.


Cada dedo teje de plata azulina la arboleda llegando a reflejar en el suelo un verde lleno de esplendor. Todos harán rabiar al viento y lo cortaran a su paso, y el viento se dejará cortar una y mil veces para sentirlos cerca, porque lleva esperando largo tiempo su regreso y recuperar su alma. Automáticamente se cubren las ramas de luz, dejando en su ropaje de dentro a la sombra anidar para ofrecer la inspiración a las hadas del bosque de mí mente.

Paraiso


Ahora que tú sombra emana nostalgia, y se envuelve en caricias que no fueron dadas. Ahora que en el trastero, aun quedan las fotos acartonadas, aparece la luz por la ventana, levantando el pestillo de mis ojos. Cuando lloro- el día grita el consuelo-. Sonriendo al mañana. Hay momentos en que el olor a ti, se queda en paralelo con el olor a primavera. Y la lluvia golpea tu cuerpo penetrando en mis celos. Hay ratos en que no fluyen ni las palabras, pero regresas junto a mi solo para saber que me han editado su silencio, y echas por encima del cielo tu brazo sujetando lo insostenible para tener una mano cerca de lo imposible. Asustando a los pájaros en desbandada. Hay momentos que no hay risas, y por ellos siento que no es primavera y que recojo del suelo las cartas partidas de cada párrafo poético muerto que me atrajo de la nada.

martes, 29 de marzo de 2011

Love Song



Ya no soy la canción rota que se compone con la guitarra sin cuerdas. Ni aparezco en la sombra del trovador cuando es despojado de su creación más bella. Quedan las musas apoyadas sobre el solsticio, mientras las partituras de mi vida se abrasan en el rojo olvido de estás páginas. El viento con su doble reverso deja hacia afuera la melancolía para que los pájaros venidos de las estrellas se la lleven. La sonrisa es el despertador que no me molesta por la mañana escuchar.


Ya no soy la mujer sin reflejo que se quema en un incendio de los quebrantos, ni soy la calle empapada de misterio que invita a vagar sin final, hacia una decena de posibilidades de elegir.


Ya no duermo escuchando al pensamiento como pasa las hojas de los libros escritos con capítulos sin ninguna estación de parada. Ya no es malo equivocarse, ni pesa dejar de ser buena para ser un poquito mala. Cada rayo me señalará el camino para ir construyendo mi cielo eterno. Y podré subir sin pedir permiso para coger del brazo a mi destino y darnos una vuelta por esos barrios donde la gente no juzga a nadie.


Ya, como fulana de tal me despido dejando la casa recogida y la cama sin hacer, porque ahora dormiré para que los sueños se despierten y no vivan encerrados en mengana de cual.


Dejo un adiós silbando muy bajito a las letras borradas y las frases engañosas, que han devorado como buitres la carroña que mí alma portaba. Y tararearé tantas veces nuestra canción hasta que todo el mundo la recuerde.


Se rodea el perdón de compresión que se ha ido deshojando de cada flor de verdad y con el tiempo. La tierra vuelve a ser mi hogar y me da la bienvenida abriendo las puertas de par en par. Es el mejor sitio donde voy a poner la simiente de cada nueva oportunidad que tenga, y ahora sé que está bajo mis pies el futuro. Porque ahora, si que si, es mi sitio para volver a empezar. Vienen hacía mi lo que nunca esperé que llegara, la emoción, la sinceridad sin complejos, la rutina de los amigos y la ganas de comerme el mundo despacio y sin olvidar la sobremesa con la gente que me da la vida cada día.


El corazón ahora y más que nunca se buscará algún compañero de trajín para ir de acá para allá... Y la locura que se salve como pueda, y si es posibles que salte como piojo de cabeza en cabeza, y que tenga suerte!.


Hasta siempre y no olviden que la vida es un constante ensayo-error.

jueves, 24 de marzo de 2011

Beso

Tengo que buscar un extraño y enamorarme de él y que huela a verdad. Y saber ser poeta de esos con 5 letras que venden los versos con solo mirar. Y soñar con un solo cuerpo. Su cuerpo penetrando en el mio. Quiero encontrar un guía, que guíe mis labios. Atrapar en cada realidad un minuto y jugar con 8 letras cansando a los "te quiero, te quiero, te quiero". Y que su boca se coma la mía. Beber su sonrisa y bañarme en él, llegando a quererme ahogar. Debo dejar curar las alas tan rotas y no volar aras de la irrealidad. Quiero escribir entre nubes y surcar uniendo el cielo y la tierra. Uniendo su boca y la mia. Quiero anidar en la espalda y levantar polvareda dejando caer encima la arena de cada encuentro. Quiero ser su poeta, cantar en sus ojos y pintarle la luna en su cuerpo. Besarle y dejar dormida cada uno de sus heridas. Solo pienso en setirle muy cerca, arrancarle la boca y sacarle de dentro un trozo de él. Solo quiero un mínuto de sol, para saber lo que es de nuevo el amor y me devuelva la vida.

SENTADA EN NINGUNA PARTE


Vida doble. ¿Como saber que parte de mi poner por delante del alba y cual dejar que se vuelva parte del olvido?. Cada locura me hace ser libre y fiel a mi misma, y engañar a cada eslabón que se enganchaban a mis cadenas. A veces me dan ganas de beber y beber tragos de ese líquido incoherente que mata, para ver todo borroso y dejar al mundo boqui abierto y perfecto. Tú sigues siendo mi antídoto en todo esto AMOR. Aunque es más fácil si me despojo de mis gafas y más cobarde para poder evitar sus consecuencias. Dejo en paz al mundo que bastante tiene con morirse cada día un poco. Y vernos morir a todos.


Llueve fuera y hace frío y la gente lleva cara de prisa, incluso diría que de mala leche. Todo esta gris y se puede arrastra la tierra con los ojos apagando su color. Siento dudas. ¿Qué me toca buscar?. No me apetece dar pasos y mojarme los pies. Es como sino quisiera salir de casa. He perdido las ganas de secarme después de la tormenta. No voy a dibujar con el dedo en el cristal un sol como cuando el cielo me pedia una estrella. Ya no me ilusiona ver como nace de mí y sale entre la lluvia. El vaho del cristal está esperando a desaparecer y ni ganas tengo de borralo con mi mano. Prefiero las noches tristes y solitariasn, y pasear sin sombra en plena oscuridad. Y crear mi propia música por encima del maullido de los gatos y del ruido entre la basura de alguna rata de callejón que sale a tomar la luna como espejo.


Es evidente que con la mente puedo acercarme a ti y susurrarte que te amo. Me cuesta soltar esa palabra cuando solo se lo susurro a los sueños. Siento que te he perdido. Nunca te tuve, aunque pudieras ser en muchos momentos parte de cada pliegue de mi piel, tu cuerpo. Tus palabras, las letras que unieron nuestros caminos en el ombligo se han marchado. ¿No sé si es malo o bueno no sentir calor carnal y dejar perecer ese lado?. Antes tragaba saliva para matar a los recuerdos y a las sensaciones. Ahora ni eso.


Podría determinar matemáticamente todas las posibilidades para saber quererte y llegar a ti. Aunque a veces creo que no doy con el “EURECA”. Y desvío el cuerpo hacia otra dirección dando la espalda. Será mejor dar la vuelta a lo llenado y romper la recta de los objetivos. Hoy es un día sin noche y las froteras se han vuelto el lugar de descanso de quien no sabe donde estar. Haré una rellamada con mis ojos hacia los tuyos, si nos cruzamos antes de que vuelva a ser otra mujer.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Leyenda



Acciones matan amores. Es lo primero que pienso al recordar a Ana y a Eva. Ana y Eva se conocen desde hace más de 6 años. Ana siempre se ha mostrado muy tierna con Eva, incluso diría yo que demasiado. Eva tiene un carácter muy especial. De esos, que cuando salen fuera dan ganas de esconderse debajo de una baldosa. Ana siempre sacaba su sonrisa y curvaba una de sus cejas ante la trasformación de su amiga. Confiaba en que su cara de niña buena, haría a Eva perder fuerza y poder llegar a ella sin tantas voces, ni gestos agresivos. Pero había días en que dudaba en merecerse a Eva como amiga. Su comportamiento ya sobrepasaba la confianza.


Para Ana, Eva era una chica con grandes sueños y que su frustración venia de no poder sujetar el mundo con un solo brazo. De momento solo usaba sus puños ante el mundo. Eva perdía los papales muchos días y Ana ya no sabia como cambiar esa situación. Su sonrisa se iba estrangulando y las ganas de pasar tiempo junto a ella se iban perdiendo. Eva confiaba mucho en Ana, compartía sus problemas y preocupaciones para sentirse mejor. Y dejaba fluir ese lado de demonio y ángel que envolvían su cuerpo por semanas. Tan cambiante y contradictorio como un reloj sin agujas. Ana quería mucho a Eva. Pero un día la dejo de querer y Eva no se dio ni cuenta. Ana perdió ese cariño hacia Eva y no dejaba de pensar en que su nuevo corazón era más feliz sin tanto grito, ni quejas de Eva.


A Ana al principio la costo sentirse liberada, y no estaba segura de que era lo que sentía ya por Eva. Eva y Ana se alejaron. Más bien las circunstancias la alejo. Apareciendo un enemigo común que las acerco un poco. Ana sentía ese cariño perdido que resucitaba de la nada. Y Eva acogía a Ana de nuevo y se sentía feliz. Ana había extrañado a Eva pero, Eva seguía siendo la misma criatura que se trasformaba. Eva estaba muy ilusionada y preparó una cena en su casa invitando a todos sus amigos. Esperaba que Ana estuviera también. Pero Ana enfermo justo dos días antes y no pudo ir a la casa de Eva. Eva pensó que Ana seguía enfadada por el pasado y no la creyó en ese momento. Pensó que solo era una escusa para no verse. Esto supuso para Ana un dolor emocional, más grande que la enfermedad por la que estaba atravesando. No os lo he dicho, Ana es muy sentimental. Y su corazón se partió en dos mitades quedándose sordo y dejando que la frialdad se apoderara de ellas. Ana y Eva dejaron de hablar entre ellas. Ana estaba triste y rodeada de enfado. Y Eva estaba triste y rodeada de malentendidos y mucho orgullo. Ana intento explicar todo aquello, necesitaba que Eva supiera la verdad. Y Eva lo entendió tarde y mal. Tarde porque paso 1 años desde entonces y mal porque la enfermedad de Ana era muy grave. Eva se enfado con Ana por no ser clara, y la pidió perdón entre dientes. Eva y su orgullo. Por un tiempo Ana y Eva parecían haber encontrado un equilibrio a sus pequeños desencuentros. Se veían de vez en cuando para contarse sus cosas y disfrutaban de los inviernos con su café caliente. Ana empezó a ser más distante con Eva, tampoco recuerdo por qué. Eva estaba muy ocupada con su vida llena de nuevas circunstancias. El último año que me encontré a Ana por la calle, casi no me hablaba de Eva. Solo me dijo que ya no era como antes. Que se había vuelto totalmente un extraño. Llame a Eva y me molesto su forma de hablar de Ana y su crueldad contando cosas que salian de contexto. Eva nunca entendió el cariño que Ana sentía por ella. Me di cuenta que Ana ya no hablaba de Eva, y que había aprendido a dejar de querer a la gente que no sabia entenderla. Creo que Eva esperará a que Ana vuelva algún día. Pero no sabe que Ana se ha marchado para siempre de su vida. Ya no tiene el corazón roto por no ver Eva. Algo roto es imposible volver a romper. Ana es feliz y Eva no sé como la irá, suele dejar de hablar a la gente cuando no entiende las cosas.